martes, 13 de octubre de 2009

ACTO AL DIA DE LA RAZA

En el centro de la plaza Dardo Rocha, con la presencia de muchos vecinos, se realizó el acto reivindicando los pueblos aborígenes, el que fue presidido por la directora de Cultura, Andrea Mallaviabarrena, quien representó al intendente, Pablo Zurro. Se encontraban presentes, entre otras autoridades, la titular del Consejo Escolar, Hilda Farías, los inspectores Carlos Amoroso, Nora Calcagno y Bernardo Salazar, la coordinadora del CUM, Miriam Irastorza, e integrantes de la directiva del Suteba Pehuajó.




Trabajos alegóricos de alumnos fueron colocados en el lugar, y tras la presentación de autoridades, se entonó el Himno Nacional, para usar de la palabra la profesora María Rosa Pérez, quien señaló: "Hace 517 años los dueños de estas tierras no podían imaginar que ese sería su último día de libertad.

"Europa se expandía ... monarcas, nobles y burgueses necesitaban tierras, metales preciosos y mercados.

"Una Europa renacentista enviaba hacia occidente hombres todavía medievales que no sólo trajeron sus armas para someter sino también su fe como única verdad posible.

"Hoy, reivindicamos el 11 de octubre como último día de libertad de la enorme cantidad de pueblos que vivían en América. Y para entender su visión de la conquista me parece apropiado compartir con ustedes la exposición que realizara ante la reunión de jefes de Estado de la comunidad europea, el cacique Guaicaipuro Cuatemoc, quien logró inquietar a su audiencia cuando dijo: “Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, al que nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedir consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de la Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos! ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un Plan ‘MARSHALLTESUMA’, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta 30 por ciento de interés que los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del diez por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300. Es decir un número para cuya expresión total, serían necesarias más de trescientas cifras y supera ampliamente el peso total del planeta tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre? Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del viejo continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica ...”

"Cuando el Cacique Guaicaipuro Cuatemoc dio su conferencia ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, no sabía que estaba exponiendo una tesis de Derecho Internacional para determinar la verdadera deuda externa, ahora sólo resta que algún gobierno latinoamericano tenga el valor suficiente para hacer el reclamo ante los Tribunales Internacionales.

"Nosotros, los que ya estamos en la mitad de la vida no hemos hecho demasiado para poner las cosas en su lugar y seguimos manteniendo con los pueblos originarios una enorme deuda moral, sobre todo cuando, según un estudio de la Universidad de Buenos Aires, el 56 por ciento de los argentinos tenemos sangre aborigen, o sea la mayoría de la población. Pero estamos convencidos que serán los jóvenes los que se animarán a cambiar la historia y lograrán construir un mundo mejor donde no haya más culturas negadas, pueblos sometidos, humillados y excluidos, donde sea posible un lugar para todos, una utópica nación de hombres honestos que hayan pagado sus deudas con el pasado".

Tras ello, fue la presentación del Ballet Infantil Folklorama, que realizaron una suite de danzas, y luego el Ballet Oficial, todos dirigidos por Raúl García, presentaron "Romance del viento".

Tras ello, se dio por cerrado el acto, y se inició en el mismo lugar un espectáculo de bandas de rock.

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